El despertar espiritual no es una opción, es una obligación si quieres ser libre y feliz, si deseas vivir una vida llena de paz y armonía.

Querida buscadora de la verdad, te has pasado toda la vida soñando con la vida de tus sueños, pero… ¿realmente la estás viviendo? ¿eres plenamente libre y feliz? ¿haces lo que amas? ¿vives en paz y plenamente realizada?

Muy probablemente la respuesta será que NO.

Si eres honesta contigo, reconocerás que a menudo sientes miedo, preocupación, ansiedad, ira, rabia, estrés, dolor, resentimiento, tristeza…

Tienes momentos “buenos”, sí… ¡pero qué rápido se escapan! ¿verdad?

Incluso en periodos de éxito y prosperidad, siempre hay de musiquilla de fondo ese pequeño (o gran) sabor a vacío, ese sabor a frustración, miedo e impotencia ante tantas cosas que son de una manera y, sin embargo, te gustaría que fueran de otra.

Y por más que luchas, por más que lo intentas… no puedes salir de ese círculo vicioso en el que te sientes atrapada.

Si te sientes identificada con esto que te estoy contando, es que todavía no has despertado, así pues, para mucha atención a lo que hoy traigo para ti.

En este post voy a explicarte todo sobre el despertar espiritual, para que entiendas exactamente qué es, que procesos vas a tener que llevar a cabo, cómo te está haciendo sufrir el hecho de no haber despertado y cual es el camino que debes seguir para despertar.

¡Vamos allá!

 

Mi experiencia de despertar espiritual

 

Es difícil explicar qué es el despertar espiritual cuando una no lo ha vivido en su propia experiencia.

Puedes leer miles de experiencias de otras personas, todas ellas diferentes, y, aun así, te costará mucho entender qué es realmente, porque esa será su experiencia, no la tuya propia.

Si estoy aquí escribiéndote este post es porque yo viví mi propia experiencia de despertar espiritual, así pues, te hablo con conocimiento de causa, no de meras teorías de otros o información que aparece en libros, sin yo haberlo experimentado en mi propia piel.

Ahora, en este post, no es el momento ni el lugar de narrarte con detalles mi propia experiencia de despertar, aquella que tuvo lugar en Sri Lanka, en un centro de meditación en el cual estuve durante un mes y medio.

Aquel momento fue la culminación de un proceso que se había originado tiempo atrás, especialmente en el año de depresión que había atravesado recientemente y del cual justo acababa de salir, pero también fue el punto de inflexión de todo lo que vendría después: el inicio de una vida completamente nueva, de un punto de no-retorno a mi vida anterior.

Aquel despertar que se produjo aquella noche de un 11 de abril de 2015, mientras me enfrentaba al silencio, el vacío, la soledad y la muerte en mi cabaña en el bosque, sin nadie que pudiera venir a “salvarme”, fue el inicio de una búsqueda espiritual profunda, comprometida y sincera que todavía no ha acabado.

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Yo, meditando en el jardín, en aquellos días en los que se produjo mi gran despertar espiritual en Sri Lanka, en un centro de meditación.

 

Cinco años después de aquel evento que me marcó tanto, sigo comprometida, trabajando, practicando y progresando en el camino espiritual, lo cual da pleno sentido mi vida y hace que avance a gran velocidad hacia la meta más elevada del ser humano: la iluminación espiritual, la plena liberación del sufrimiento, lo cual no es otra cosa que la conquista de la libertad y felicidad verdaderas, sin nada externo que pueda afectar a tu paz y equilibrio interior.

En este momento (abril de 2020), no tengo compilada todavía toda la historia de mi despertar hasta el momento actual, pero sí tengo narrada la primera etapa, la cual la encontrarás en este post sobre mi despertar espiritual y en mi libro “Sí a la verdad”.

 

¿Qué es el despertar espiritual?

 

Bien. Vamos a entrar en materia.

Seguramente habrás oído hablar mucho del despertar espiritual como “un proceso de cambio de consciencia”, como “la elevación de tu nivel de vibración”, como “un proceso de abandono del ego”…

pero esos conceptos pueden ser todavía bastante abstractos y, probablemente, tendrás muchas dudas al respecto.

El despertar espiritual es un proceso de purificación mental basado en la comprensión de la realidad y en la realización de la verdad a través de tu propia experiencia, que te conduce hacia la erradicación del sufrimiento y el logro de la libertad, la felicidad y la paz últimas, lo cual se logra gracias a un proceso de auto-transformación y auto-trascendencia a lo largo del camino de búsqueda espiritual.

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La meditación es imprescindible para purificar tu mente de impurezas y lograr el despertar espiritual.

 

Así pues, y de forma muy resumida, el despertar espiritual consiste en un proceso de auto-transformación y de auto-trascendencia.

Vamos a ver qué quiere decir esto.

 

Proceso de auto-transformación

 

Tal y como nos explica Bhikkhu Bodhi en un ensayo llamado “Auto-transformación” dentro de su libro Reflexiones sobre el Dhamma, la auto-transformación es el objetivo fundamental para todos los seres humanos, pues tan solo recorriendo este camino de auto-transformación podremos lograr la liberación del sufrimiento.

Este mensaje proviene originariamente de la enseñanza del Buda.

Me gusta y tengo fe en este maestro porque fue un ser totalmente Iluminado, lo cual significa que logró el nivel más elevado de pureza y santidad, tal y como demuestran sus enseñanzas, siempre sabias, que apuntan hacia lo más elevado.

Buda llegó a comprender con total profundidad en qué consiste el camino de la liberación, llegando a constatar a través de su propia experiencia los frutos que se obtienen al seguir el camino que él mismo enseñó para que nosotros logremos la misma meta que él alcanzó (y que yo también estoy practicando, y puedo garantizar que están llevándome a la meta final, paso a paso).

Partimos de la base de que los seres humanos somos falibles e imperfectos y nos vemos acosados por todos los defectos de nuestra propia naturaleza humana: conductas físicas, verbales y mentales inapropiadas; mentes dominadas por la codicia, la ira y el egoísmo; percepciones de la realidad distorsionadas y hábitos que nos hacen daño a nosotros mismos y a los demás.

Por estos motivos, es tan importante que te embarques en un proceso de auto-transformación con la finalidad de purificar tus acciones, para desarrollar una mente tranquila y pacífica, para lograr comprender la realidad con sabiduría penetrando en las verdades más profundas, lo cual te llevará al desarrollo de una conducta siempre amorosa, ética y compasiva, enfocada en el bienestar del mundo y en la preocupación verdadera por los demás, es decir, un proceso que te llevará a vivir menos egocéntrica y egoístamente.

¿Y cómo se va de una personalidad defectuosa y egocéntrica derivada de nuestras impurezas mentales, a una personalidad totalmente compasiva, liberada y pura?

Aquí hay un concepto clave que debes entender. El concepto de “proceso gradual”.

Partimos de un punto para llegar a otro, iniciamos un camino para llegar al final, y esto solo podemos hacerlo mediante un proceso gradual de auto-transformación caracterizado por dos elementos esenciales:

  1. El abandono: Es decir, la eliminación o erradicación de la mente de todo aquello que es dañino, insano, perjudicial y no ético (como el apego, la codicia, la ira, la violencia, la negatividad, el miedo, el egoísmo, la duda, la envidia…)
  2. El desarrollo: Es decir, el cultivo de las cualidades que son sanas, puras y beneficiosas (como el amor, la compasión, la ecuanimidad, la bondad, la tolerancia, el respeto, la paciencia, el altruismo…)
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Esquema que refleja en qué consiste el proceso gradual de auto-transformación.

Proceso de auto-trascendencia

 

El proceso de auto-trascendencia consiste en el esfuerzo por renunciar a todo intento de establecer un sentido sólido de identidad personal.

Es decir, debes esforzarte para vencer toda identificación con los elementos que constituyen tu ser personal, con todo aquello que tú identificas como “yo”, “mi” o “mío”.

Tal y como irás comprendiendo a lo largo de este post, el ego se nutre de la identificación con un “yo”, de un falso sentido de identidad personal que nace del apego, lo cual es la raíz misma de todo nuestro sufrimiento.

Debido a la distorsión con la que percibes la realidad, llegas a creer que esto que llamas “yo” es una entidad sólida real y tiene vida propia, llevándote a la confusión de creer que eres tu cuerpo, tu pelo o tu imagen física, que eres tu profesión, tu dinero, tus ideas, tus opiniones, tus objetos materiales, tu reputación social, tu pasado, tu familia o tus problemas (entre muchas otras infinitas identificaciones)

Esta es una gran distorsión con la que percibes la realidad, y la causa de todo tu sufrimiento.

Por eso, el despertar espiritual implica este proceso de auto-trascendencia, llevándote de la ilusión del “yo” a la noción de “no-yo”.

Este proceso supone la eliminación del apego y de toda tendencia de auto-afirmación, lo cual, a su vez, te conduce al fin del sufrimiento, la liberación total de tu mente.

 

En qué consiste el despertar espiritual y qué procesos deben llevarse a cabo

 

Bien, a nivel general ya vas viendo de qué trata el despertar. Pero esto no es nada. Esto es tan solo una ínfima parte de la punta del iceberg.

Todavía hay mucho más que debes comprender para hacerte una idea suficiente amplia acerca de lo que implica el despertar.

Durante el despertar espiritual se van produciendo muchos procesos, cambios internos y comprensiones. Algunos de los más importantes son los siguientes:

 

Comprensión de la realidad tal y como es

 

Sé que esto cuesta un poco de entender hasta que no lo experimentas a través de tu propia experiencia, pero no ves la realidad tal y como es.

Sí, tal y como lo oyes. En estos momentos no estás percibiendo la realidad tal y como es. La percibes erróneamente (en tanto en cuanto no has alcanzado la iluminación final)

Ves la realidad de forma distorsionada, como si llevaras unas gafas verdes o rojas, o unas lentes sin graduar que te hacen ver las cosas diferentes de como realmente son.

La realidad que ves “fuera”, es la realidad de tu propia mente.

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Debido a la ignorancia, ves la realidad de forma distorsionada, como si llevaras una venda que te impidiera ver correctamente.
(Imagen de Oscar Keys para Unsplash).

 

¿Y qué es la realidad?

La realidad, es la realidad del universo. La realidad interna de tu cuerpo y tu mente, y la realidad externa que rige la naturaleza.

Decir que no ves la realidad tal y como es, quiere decir que:

  • Percibes de forma distorsionada la verdad del mundo y el universo
  • Percibes de forma distorsionada la verdad de tu cuerpo
  • Percibes de forma distorsionada la verdad de tu mente

Es decir:

  • Ves y percibes cosas que NO existen en realidad
  • No percibes y ves cosas que SÍ existen en realidad

 

¿Qué implica ver la realidad?

Ver la realidad implica OBSERVAR LA REALIDAD TAL Y COMO ES de forma imparcial y objetiva.

Es decir, significa ver la realidad sin cambiarla, sin manipularla, sin trasgiversarla, sin juicios, sin etiquetas, sin especulaciones, sin opiniones, sin hipótesis o conceptualizaciones acerca de la misma.

Lo dicho, ver la realidad es observarla TAL Y COMO ES, del mismo modo que un científico investiga en su laboratorio, observando de manera imparcial, sin tener ninguna preferencia por obtener un resultado u otro, sin manipular ningún dato ni decantarse más por una teoría que por otra.

Como ya imaginarás, esto sumamente complejo y algo que ningún ser humano hace, mientras no ha progresado en el camino espiritual.

¿Y por qué no ves la realidad tal y como es?

Tal y como te comentaba un poco más arriba, debido al ego.

El ego hace que veas la realidad filtrada por tus propias lentes, unas lentes que modulan tu visión en base a tus experiencias de vida, tu educación, la cultura en la que has crecido, tu familia, el nivel económico que tienes, la clase social o status al que perteneces, tu profesión, tus enfermedades, tu religión, tu personalidad…

Todo esto influye en como ves la realidad, derivado del sentimiento de identidad que se crea fruto de tus circunstancias personales.

Por ejemplo:

Una persona que ha tenido una vida difícil, puede crear un ego o noción de “yo” de “a mí la vida no me ha ido bien”, “la vida es injusta”, “yo no he tenido suerte”…

A otra persona que sí le ha ido bien, tal vez desarrollará otro tipo de ego: “lo más importante es el éxito”, “tengo que trabajar mucho para ganar mucho dinero”, “para ser feliz hay que disfrutar de muchos placeres”…

Lo cierto es que tanto un ego como el otro causan sufrimiento, y que realidad hay solo una.

Así pues:

¿Cómo es que todos vemos una realidad diferente? ¿Por qué la gente discute por tener la razón y no se ponen de acuerdo? ¿Por qué cada país ve las cosas de una manera diferente y no van a la una? ¿Por qué si reuniéramos a todas las personas del mundo, todos tendrían ideas y opiniones particulares y distintas?

Por lo mismo, debido al desarrollo del ego que les impide ver la realidad tal y como es.

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Esquema donde se ve cómo el ego influencia en el modo en que ves la realidad, haciéndola que la veas de forma distorsionada, no real.

 

Así pues, todo el mundo ve la realidad “a su manera” y por este motivo se originan todos los conflictos, problemas y batallas, pero ninguno está en lo cierto, ¡mientras no haya despertado! ¡mientras no se haya iluminado completamente!

¿Y cómo se forma el ego, el cual te impide ver la realidad?

El punto de partida, el origen de todo, es la ignorancia.

Somos ignorantes de la realidad, y como desconocemos la realidad, no comprendemos correctamente y con sabiduría una ley esencial que rige el universo: La Ley de la Impermanencia.

La Ley de la Impermanencia dice que todo cuanto hay en el universo es impermanente. Todo está en constante proceso de cambio. Todo nace y todo muere. Todo se crea y se destruye. Todo se origina y desaparece, tarde o temprano.

¿Por qué?

Porque todo en el universo está formado por partículas sub-atómicas y esa es su característica principal: aparecer y desaparecer, crearse y destruirse constantemente, trillones de veces por segundo.

La Ley de la Impermanencia rige todo el universo, pero no la comprendemos porque la realidad es sutil, y como no la vemos con nuestros ojos físicos, no lo comprendemos.

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Todo en el universo está formado por partículas sub-atómicas que se crean y destruyen a cada instante. Al no comprender esta Ley de la impermanencia, sufrimos.

 

Debido a que no comprendemos la impermanencia, nos apegamos a objetos que son de naturaleza impermanente, transitoria, cambiante.

¿Pero qué les sucede a todos esos objetos, personas, situaciones, identidades, ideas, opiniones o pensamientos a los cuales nos hemos apegado?

Que son impermanentes, y tarde o temprano desaparecen.

Debido a ello, sufrimos. ¡El apego genera sufrimiento!

Nos apegamos a cosas que aparentemente son placenteras y agradables, pero cuando éstas desaparecen, cambian o mueren, experimentamos sufrimiento y dolor.

Como no entendemos este proceso constante de cambio y transformación, y no entendemos que nuestra naturaleza humana es inherentemente insatisfactoria, creamos un sentido de identidad personal, el ego, la idea de “yo”.

Este ego nos lleva a la ilusión de creer que somos entidades sólidas, duraderas y estables. Nos lleva la terrible confusión de creer que somos cuerpos eternos, duraderos, imperecederos… pero esa no es la realidad, esa no es la verdad.

La ley de la impermanencia se impone, y debido a ello, enfermamos, envejecemos y morimos.

¿Y qué sucede?

Debido a que no comprenden esa Ley Universal, las personas se apegan a su cuerpo, a su forma física, a sus seres queridos, a sus hábitos y rutinas, a sus ideas, a sus objetos materiales y cuando, inevitablemente deben separarse de todo eso, (debido a la enfermedad, el envejecimiento o la muerte, o simplemente al inherente proceso de cambio), sufren enormemente.

Es así como se crea el ego.

Veámoslo resumidamente en tres pasos:

  1. El punto de partida es que no comprendes la impermanencia.
  2. Dado que no comprendes la impermanencia, tampoco comprendes el sufrimiento, la naturaleza inherentemente insatisfactoria de la vida. Por ello siempre te apegas a objetos que son de naturaleza impermanente, sin entender que sufrirás por ello inevitablemente cuando esos objetos o personas desaparezcan o cambien.
  3. Dado que no comprendes el sufrimiento debido al apego, creas la noción de “yo”, el ego, lo cual te lleva a una idea errónea de lo que tú realmente eres y de toda la realidad.
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Esquema en la que se resume las tres marcas de la existencia, las cuales, al no entenderlas correctamente, nos conducen al desarrollo del ego, de la noción de «yo» o identidad personal.

 

En resumen, como no comprendes la realidad tal y como es, no comprendes qué consecuencias se derivan de las acciones que realizas. No comprendes que de la causa A, se produce una consecuencia B, y cómo estás creando tu propio sufrimiento.

Por ejemplo, no comprendes que si te apegas a tu pareja, inevitablemente sufrirás.

Que si insultas o hablas mal a alguien, estás generando odio en tu mente, y eso te hará sentir mal también.

No comprendes que si pones la mano en el fuego, te quemarás.

Al no comprender las consecuencias de tus actos, llevas a cabo acciones de palabra y cuerpo:

  • Que son perjudiciales, no beneficiosas.
  • Que son dañinas, no saludables.
  • Que son no éticas, en vez de éticas.
  • Que son inmorales, en vez de morales.

Y es así como creas toda esta masa de sufrimiento.

Por eso el Buda dijo:

“Absteneos de todos los actos perjudiciales,

realizad actos provechosos,

purificad vuestra mente:

Ésta es la enseñanza de los Iluminados”

 

Realización de la verdad a través de tu experiencia directa

 

Tan solo podrás ser libre si realizas la verdad última en tu propia experiencia.

De nada sirve que hables de la verdad de otros.

De la verdad de un maestro, de la verdad de un profesor, de tu coach, de un autor, de tu padre, de tu madre, de Buda, de Jesús, de Cintia…

La verdad de Buda solo le pudo salvar a él. Mi verdad solo me puede salvar a mí. Y tu verdad solo te puede salvar a ti.

Tal vez te estarás preguntando, ¿qué verdad debo realizar?

Pues la realidad de tu mente y de tu cuerpo, insisto, en tu propia experiencia.

¿Y cuál es la realidad de tu mente y de tu cuerpo?

Que eso que tú llamas “cuerpo”, eso que tú llamas “yo”, en realidad no es nada más que un cúmulo de partículas sub-atómicas en constante movimiento, en constante proceso de creación y destrucción.

Percibes solidez donde hay sutilidad porque tu mente es burda, no ha desarrollado la cualidad de percibir la sutilidad de las partículas sub-atómicas moviéndose por todo tu cuerpo a través de las sensaciones. A esto nos referimos cuando digo que no puedes percibir la realidad tal y como es.

Una vez empiezas a experimentar esta verdad en tu propia experiencia gracias a la meditación vipassana (de esto te hablaré un poco más adelante), empiezas a comprender la impermanencia (todo cambia constantemente), el sufrimiento (derivado del apego) y la insustancialidad (la ausencia de ego o no-yo), lo cual te lleva al abandono progresivo de dicho ego pues has descorrido el velo que te impedía ver la realidad, y ahora la percibes tal y como es, sin filtros, sin máscaras, sin engaño.

Esa experiencia directa de la realidad, sin imaginaciones, sin fantasía, sin especulaciones, sin conceptualizaciones, sin cambiar ni alterar nada, es la experiencia directa de la verdad, pues hablar o filosofar sobre la verdad no tendrá ningún impacto en tu vida a menos que la experimentes directamente.

 

Eliminación de impurezas de la mente

 

Todo tu sufrimiento se debe a que tu mente está llena de impurezas. Así pues, para dejar de sufrir, debes erradicar todas las impurezas de la mente.

¿A qué impurezas me refiero? Vamos a verlo.

El Buda fue un gran científico del cuerpo y de la mente.

Investigó su propio cuerpo y su propia mente hasta el lugar más recóndito y descubrió algo que aportó mucha luz a toda la humanidad.

Observó que, pese a que alcanzaba los niveles más elevados de concentración y tranquilidad durante la meditación, él seguía sufriendo. ¿A qué se debía su sufrimiento? ¿De dónde provenía?

Investigando, investigando… descubrió que en las profundidades de su mente había tres tipos de impurezas:

  • Ignorancia (de la realidad, del sufrimiento, de como dejar de sufrir…)
  • Codicia
  • Y odio

Y no sólo era así para él, sino para todas las personas, ¡absolutamente todas!

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Todas las personas tienen tres tipos de impurezas mentales que deben ser erradicadas: odio, codicia e ignorancia.
(Imagen de Anna Dziubinska para Unsplash)

 

El Buda también descubrió que hay tres factores mentales relacionados con las tres impurezas mencionadas, los cuales son:

  • El deseo (el cual proviene de la raíz insana de la codicia)
  • El rechazo (el cual proviene de la raíz insana del odio)
  • El engaño (el cual proviene de la raíz insana de la ignorancia)

Y también descubrió que las personas experimentamos sensaciones en el cuerpo constantemente, momento a momento y en todas las partes de nuestro cuerpo.

Todas las clases de sensaciones pueden ser clasificadas en estos tres tipos de sensaciones:

  • Sensaciones agradables o placenteras
  • Sensaciones desagradables o dolorosas
  • Sensaciones neutras

¿Y de qué manera podemos relacionar todo esto? ¿Cómo todo esto nos hace sufrir?

Pues muy sencillo.

En las profundidades de nuestra mente, la llamada “mente inconsciente” está captando constantemente información de los seis sentidos (la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto y la mente).

Esta información llega cuando el órgano en particular entra en contacto con un objeto (la vista con un objeto visual, el oído con un sonido, la nariz con un olor, la lengua con un sabor, la piel con un objeto táctil, o la mente con un pensamiento).

Derivado de ese contacto, se produce una sensación (que es agradable, desagradable o neutra), y derivada de esa sensación se produce una reacción (en forma de apego, rechazo, o ignorancia).

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Esquema donde explica como se genera el sufrimiento.

 

Éstas reacciones están produciéndose constantemente en lo más profundo de nuestra mente, día y noche.

  • Cada vez que la persona experimenta una sensación agradable, surge el deseo.
  • Cada vez que la persona experimenta una sensación desagradable, surge el rechazo.
  • Y cada vez que experimenta una sensación neutra, surge la ignorancia.

Tanto el deseo que da lugar al apego, como el rechazo, como la ignorancia son diferentes reacciones que se manifiestan en forma de ira, rabia, frustración, resentimiento, inseguridad, miedo, negatividad, egocentrismo, duda, celos, envidia…

Y todas ellas nos conducen al sufrimiento.

Así pues, para dejar de sufrir debes eliminar estas impurezas que están albergadas en lo más profundo de tu mente.

“La mente precede a todos los fenómenos,

la mente es lo que más importa.

La mente lo produce todo.

Si con una mente impura hablas o actúas,

entonces el sufrimiento te sigue,

como la rueda del carro sigue la huella del animal uncido.

Si con una mente pura hablas o actúas,

entonces la felicidad te sigue

como una sobra que nunca se separa”.

Por este motivo, al despertar espiritual se le entiende como un camino de purificación mental. Cuanto más pura y libre de impurezas está tu mente, más libre y feliz serás, pues estarás libre de odio, codicia e ignorancia, y de forma natural, emanarán el amor, la paz, la bondad y la compasión.

 

Abandono del sufrimiento

 

En última instancia, el despertar espiritual es el fin del sufrimiento.

Cuanto más progresas en el camino del despertar, más vas abandonando el ego, lo cual te lleva a un estado de paz interior, de aceptación de la realidad tal y como es, de comprensión de la verdad, de disolución de la materia y una progresiva observación de la sutilidad.

Paralelamente, ese abandono del ego y del sufrimiento se va reflejando en un abandono de tus reacciones.

Si antes reaccionabas a menudo, (es decir, cada vez que las cosas no eran como a ti te gustaría) y eso desencadenaba en ti la ira, la rabia, el estrés, la frustración, el miedo, la ansiedad, el resentimiento… al empezar a dejar de reaccionar, tanto a las sensaciones agradables como a las desagradables, eso te lleva a experimentar mayores niveles de ecuanimidad y paz interior.

  • Cuando surge el apego, no reaccionas.
  • Cuando surge el rechazo, no reaccionas.

Es así como empiezas a ser libre y dejas de ser esclava de tus sensaciones.

 

El desarrollo de la ecuanimidad

 

La ecuanimidad es la capacidad para mantener el equilibrio de la mente ante cualquier circunstancia, sin apegarte a lo que deseas ni rechazar lo que no deseas, lo cual se refleja en un estado de paz, armonía y felicidad estables, que no se ven alteradas por ninguna situación externa.

La cualidad más importante y decisiva en el proceso de despertar espiritual es la ecuanimidad, también llamada “el estado de imperturbabilidad” o “la santa indiferencia”.

Para desarrollar la ecuanimidad, es necesario el desarrollo previo y conjunto de otras cualidades, como son la atención, el discernimiento, la energía, la fe, el gozo, la concentración o la tranquilidad, lo cual constituyen “los siente factores de la iluminación” a los que se refería el Buda.

Imagina que fueras inmune a todas las situaciones, a todas las emociones, a cualquier pensamiento o adversidades de la vida.

Imagina que nada externo ni interno pudiera afectarte (ni una enfermedad, ni los problemas económicos, ni una ruptura de pareja, ni haber perdido tu trabajo, ni una guerra, ni un desastre natural, ni la muerte de un ser querido, ni una crítica, ni una discusión…)  porque has logrado el control de tu mente y ya nada tiene poder sobre ti.

Acerca de esto, el Buda dijo:

«Cuando al afrontar los altibajos de la vida,

la mente aún sigue imperturbable,

sin lamentarse, sin generar contaminaciones,

sintiéndose siempre segura;

ésa es la mayor felicidad”.

Querida amiga, puedo garantizarte que esto es posible.

No te voy a decir que es fácil, pues, para lograr este estado de serena calma interior y control mental es necesario mucho esfuerzo, práctica, constancia y determinación, pero al igual que es posible domar un elefante salvaje, puedes dominar tu mente si sigues el camino adecuado y eres paciente.

El progreso a lo largo del camino espiritual te va llevando a lograr mayores niveles de ecuanimidad, lo cual se traduce en una disminución del sufrimiento.

Cuanto más sufrimiento experimentas, significa que has desarrollado menos la ecuanimidad, es decir, tu mente sigue siendo altamente reactiva.

Y al inrevés, cuanto más has desarrollado la ecuanimidad, menos sufres, pues tu mente es menos reactiva.

Esta es la meta última del camino espiritual, llegar a ese estado de ecuanimidad absoluta, de manera que tu mente permanezca concentrada en la observación de la realidad del momento presente, sin apego y sin rechazo, con absoluta aceptación y recordando que todo es impermanente.

 

¿Qué camino lleva al despertar?

 

Si me preguntas mi opinión, te diré que el camino más efectivo, claro, metódico, directo y científico hacia el despertar espiritual es la meditación vipassana.

Siempre me he definido como una buscadora de la verdad, pues me he pasado toda la vida buscando ese “algo más”, ese “secreto”, esa liberación, esa trascendencia más allá de lo mundano: el nirvana o la iluminación espiritual.

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Un día inicié mi viaje espiritual en busca de la verdad rumbo a Asia. Cinco años más tarde, volvía a colgarme la mochila para iniciar otro viaje de peregrinación espiritual a Nepal, Tíbet e India.

Ahora no me voy a extender en esto (pues esto daría lugar para otra larga historia), pero siempre anduve buscando ese supuesto despertar peregrinando montones de sanadores y terapeutas, y más aún, leyendo montones de libros de todo tipo, asistiendo a charlas, conferencias y demás.

Probé las constelaciones familiares, el reiki, los registros akásicos, la sanación por arquetipos, la bioenergética, la biodescodificación, la acupuntura, el tarot, la hipnosis,… y un largo etcétera de terapias.

Y no solo eso, gracias a mis viajes a India y otros países orientales realicé pequeñas incursiones en diferentes tradiciones espirituales y religiosas y en diferentes métodos: desde el hinduismo y el cristianismo, hasta el budismo; desde el kundalini yoga hasta el hatha yoga; desde el advaita vedanta hasta espiritualidad new age o filosofías metafísicas y esotéricas, desde el mindfulness hasta la angeología o el tantra.

Vamos, ¡que lo probé todo!

Con respecto a todas las terapias que peregriné, puedo decir que todas cumplieron su función en su debido momento y, por ello, les estoy muy agradecida, pero más allá de obtener sanación, una ligera mejora a nivel físico o emocional, a un nivel profundo, todo seguía más o menos igual.

Con respecto a las pequeñas incursiones en otros caminos y tradiciones espirituales, puedo decir que me ayudaron a dar pequeños pasitos, pero no pudieron culminar mi sed de libertad.

¡Yo quería encontrar la verdad! ¡La verdad última!

Y ninguna me llevó al lugar que yo buscaba: ninguna me llevó a comprender la verdad.

Seguía teniendo miles de dudas, dudas que nadie podía resolver, pues tan solo yo podía encontrar mis propias respuestas.

Un terapeuta me decía una cosa, su verdad.

Otro sanador me decía otra cosa, su verdad.

Leía otro libro de otro autor que decía otra cosa, su verdad.

A veces esas verdades iban en una misma dirección, a veces se contradecían yendo en direcciones opuestas.

Así pues, ¿cuál de todas las verdades era la verdad? ¿cuál era mi verdad?

Comprendí que la liberación final y la verdad última no se encuentra recurriendo a sanadores y terapeutas.

Ellos tan solo pueden ofrecernos algo de sanación, pequeñas ayudas, parches o paliativos a nuestro dolor, es decir, tan solo pueden aportarnos “explicaciones parciales de la realidad”, pero no podrán ofrecerte jamás la verdad última, la liberación final.

¿Por qué?

Porque la verdad solo te la puede mostrar un ser completamente Iluminado, un ser que haya realizado directamente la verdad a través de su propia experiencia y te enseñe a ti el camino que él mismo recorrió, paso a paso.

Así pues, todo aquello era insuficiente para mí.

Yo también quería realizar la verdad última, dejando de tener que sostenerme en verdades de otros, las cuales no daban respuesta a todos los interrogantes que yo tenía.

En el momento en que emprendí aquellos dos años sabáticos para realizar un viaje sin fecha de retorno por Asia, empecé a encontrar mi verdad.

Pero el punto cumbre en este largo proceso de búsqueda espiritual llegó cinco años después, cuando descubrí la meditación vipassana.

Puedo asegurarte que en el momento en que empecé a practicar la meditación vipassana, mi camino espiritual se aceleró a un ritmo vertiginoso y empecé a comprender la realidad tal y como es, libre de sectarismos, de dogmas, de fe ciega o de creencias erróneas que se difunden, pero no están basadas en la verdad.

 

¿Qué es la meditación vipassana?

 

Vipassana significa “visión cabal”, “ver la realidad tal y como es”, “comprensión correcta de la realidad”.

Ésta técnica de meditación fue redescubierta por Gotama el Buda hace más de 2.500 años. Estuvo perdida durante siglos y él la redescubrió.

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Gotama el Buda redescubrió la meditación vipassana, la cual tiene como finalidad última desarrollar la visión cabal, la comprensión de la realidad tal y como es. (Imagen de Januprassad para Unsplash)

 

Vipassana consiste en un proceso de auto-purificación de la mente mediante la auto-observación.

Recuerda lo que hemos hablado antes: observación de la realidad tal y como es, no como a ti te gustaría que fuera.

La realidad tal y como es, sin imaginación, sin especulación, sin cambiar ni alterar nada (lo cual el ego es especialista en hacer, pues el ego siempre manipula la realidad a su antojo).

A través de vipassana, descubres la realidad del cuerpo y la mente, vas atravesando por un proceso de comprensión de la realidad, yendo de lo burdo a lo sutil, de lo superficial a lo profundo. Y es así como la Ley de la Naturaleza se va revelando.

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Proceso de comprensión de la realidad a través de la meditación vipassana.

 

Al comprender la verdad, toda tu vida cambia.

Dejas de vivir ciega a la realidad, de vivir engañada por la distorsión del ego, y todas las piezas del puzzle de tu vida que antes no encajaban, empiezan a ocupar el lugar correcto.

En otras palabras, dejas de vivir con miedo, preocupación, infelicidad y ansiedad, y empiezas a vivir con más paz, felicidad y armonía.

A lo largo del proceso de purificación de tu mente, vas comprendiendo:

  • La verdad del sufrimiento
  • La verdad del origen del sufrimiento
  • La verdad del fin del sufrimiento
  • La verdad del camino que te conduce al fin del sufrimiento

Sobre estas Cuatro Nobles Verdades, versa toda la enseñanza del Buda. Como él mismo dijo cuando aún vivía: “Toda mi enseñanza habla de cómo se origina el sufrimiento y como erradicarlo”.

Comprendes que todo el sufrimiento se origina debido a las impurezas de la mente, y que esas impurezas están profundamente arraigadas en las profundidades de la misma.

Así pues, debemos emplear una técnica que nos ayude a bajar hasta lo más profundo de la mente, para erradicar en el lugar que se ha originado, las raíces insanas que dan lugar a ese sufrimiento. Y justamente para esto sirve la meditación vipassana.

Todo el proceso consiste en un proceso de desapego. Dejar de apegarte a las sensaciones agradables y dejar de rechazar las desagradables. En definitiva, dejar de reaccionar a las sensaciones, manteniendo una ecuanimidad perfecta en todo momento.

El fin de las reacciones, es el fin del sufrimiento y el inicio de la libertad.

Y esto, no es nada más ni nada menos que un gran viaje, un largo camino espiritual que vas a tener que recorrer paso a paso.

 

La necesidad de recorrer un camino espiritual que te ayude a comprender la verdad última

 

Si aspiras a ser verdaderamente libre y feliz, no hay excusas, ni huidas ni justificaciones, vas a tener que recorrer un camino espiritual que te lleve a la comprensión de la verdad última.

Por propia experiencia, las terapias y sanaciones no son suficientes. Eso son meros paliativos, pequeñas ayudas e incluso “anestesias” de tu dolor, mientras en las profundidades más recónditas de tu mente, la ignorancia, la codicia y el odio siguen infectando toda tu vida.

La solución a tu sufrimiento, dolor y vacío existencial requieren de un trabajo mucho más profundo y de un cambio en los patrones de tu mente en su nivel más profundo e inconsciente.

Ni los masajes, ni las limpiezas energéticas, ni las piedras, ni la terapia en movimiento, ni la imposición de manos te van a ayudar a llegar a verdad última. Insisto, ¡esto lo descubrí después de muchos años peregrinando y pidiendo ayuda a todo tipo de personas!

¡Hasta que finalmente descubrí el camino definitivo hacia la liberación!

Al menos, el camino que a mí me ha funcionado y ha hecho que haya dejado de desviar la mirada hacia otras cosas a las cuales me apegaba a modo de “bote salvavidas”, sin entender que eso, en realidad, no podía salvarme.

El camino que ahora estoy siguiendo es el Dhamma, el camino que practicó y enseñó el mismo Buda.

Dhamma significa “Ley de la naturaleza”, “Verdad”, “La naturaleza verdadera de las cosas”.

El Dhamma son las enseñanzas del Buda, el camino que él mismo enseñó en más de 82.000 suttas (enseñanzas), para que otras personas alcanzaran la iluminación, la liberación final que él mismo alcanzó.

Quiero aclararte algo, para que no haya confusión, pues yo misma tuve cierta confusión al respecto, y esto puede dificultar que entiendas bien estas enseñanzas.

El Dhamma no es budismo. El budismo es una religión que se fundó después de la muerte del Buda por otras personas que le seguían, pero él no fundó nada.

El Buda simplemente se dedicó a enseñar como maestro espiritual durante los 45 años que vivió después de haberse iluminado, y nunca estuvo interesado en sectas de ningún tipo, dogmas, religiones organizadas, ni rituales basados en la fe ciega.

El Dhamma es simplemente sus enseñanzas, el camino que él enseñó de forma pura y prístina, las cuales fueron recogidas por un concilio de 500 monjes que se habían iluminado gracias a sus enseñanzas y recordaban de memoria todo lo que él había enseñado (pues en los tiempos del Buda, la transmisión del conocimiento era por vía oral)

Así pues, el Dhamma es simplemente la verdad última.

¿Qué quiere decir esto?

La verdad, solo es verdad si es universal. Y la verdad es universal cuando es la misma para todas las personas de todas las razas, religiones, sexos, ideologías, nacionalidades, estatus sociales,…

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El Dhamma es la Ley de la Naturaleza y es universal, válido para cualquier persona de cualquier raza, religión, nacionalidad o ideología.
(Imagen de Anastasiya Romanova para Unsplash)

 

La verdad es la misma para un chino, un americano, un ruso y un nigeriano. Para un cristiano, un budista o un islamista. Para un rico y un pobre. Para un laico y un creyente.

La verdad del cuerpo y la mente de todas estas personas es la misma: partículas sub-atómicas apareciendo y desapareciendo trillones de veces por segundo.

Partículas sub-atómicas que componen todo aquello que llamamos “cuerpo”. Partículas sub-atómicas que componen todo aquello que llamamos “mente”. Partículas sub-atómicas que se manifiestan en forma de sensaciones por todo el cuerpo, sensaciones de vibración, movimiento, ondas…

Esto es así para todos.

En esto consiste el camino espiritual, en comprender esa verdad universal común a todas las personas y que trasciende razas, territorios e ideologías. Y esta es la verdad última a la que debes llegar tú también.

 

Componentes del camino espiritual

 

El Dhamma (camino o Noble Sendero que conduce a la iluminación) que enseñó el Buda, está formado por tres componentes o “patas” en las que se sostiene toda su enseñanza.

  1. El entrenamiento de la conducta moral
  2. El entrenamiento de la concentración
  3. El entrenamiento de la sabiduría

“El cometido de practicar el Noble Sendero y una vida pura no son los bienes, los honores y la fama, ni la culminación de la práctica de la conducta moral, ni la culminación de la práctica de la concentración, ni la culminación de la sabiduría. Es aquella liberación mental que es inamovible;

 Ese es el propósito de practicar el Noble sendero y una vida de santidad”.

 

La conducta moral

 

Consiste en realizar únicamente acciones realizadas con el cuerpo o la palabra que sean beneficiosas, sanas, éticas, morales y que no le dañen a una misma ni a los demás, y en evitar todo tipo de acciones realizadas con el cuerpo o la palabra que sean perjudiciales, insanas, no éticas, inmorales o dañen a una misma o a los demás.

Así pues, no matar, no robar, no mentir, no calumniar, no insultar, no hablar groseramente, no criticar, no hablar mal a otros, no chismorrear, no practicar la charla ociosa o sin sentido, no consumir intoxicantes (drogas, alcohol, marihuana…), no tener una conducta sexual inadecuada, son algunos de los preceptos básicos que regulan la conducta moral.

 

La concentración

 

Consiste en aprender a controlar la mente para ser dueñas de ella y para ésta no realice acciones perjudiciales ni a una misma ni a los demás.

El control de la mente se realiza a través de dos tipos de entrenamiento a través de la meditación:

  • La práctica de la concentración, que también se le llama “el desarrollo de la tranquilidad”.
  • La práctica de la sabiduría, que también se llama “el desarrollo de la visión cabal”, lo cual se logra mediante la práctica de la meditación vipassana.

 

La sabiduría

 

El desarrollo de la sabiduría consiste en aprender a ver la realidad tal y como es, es decir, comprender las tres características universales de la existencia: la impermanencia o carácter transitorio de todos los fenómenos, la insatisfactoriedad o sufrimiento, y la insustancialidad o no-yo.

Para ver la realidad tal y como es, primero debes comprenderla, tal y como es. Esto se logra a través de la meditación vipassana.

Gracias al desarrollo de la propia naturaleza, o la visión cabal, podemos erradicar la ignorancia, el odio y la codicia enraizados en la más profundo de nuestra mente y reconocer y eliminar las causas del sufrimiento.

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Los componentes del camino espiritual que se deben desarrollar para alcanzar la liberación.

 

Desarrollar éstos tres componentes son imprescindibles para lograr la liberación final. Los tres trabajan al unísono para lograr el objetivo final y se apoyan mutuamente.

Esto quiere decir, que el desarrollo de un componente, ayuda al desarrollo de los otros dos, haciendo que se vaya desarrollando una estructura firme que permita ir progresando hacia niveles de comprensión y sabiduría más elevados a lo largo del camino espiritual.

De esto se deduce que no pude faltar ninguno de estos componentes en tu desarrollo espiritual.

Si dejas atrás el cultivo y la práctica de alguno de éstos componentes, el camino no podrá ser completado.

Pese a que se deben trabajar los tres componentes (la conducta moral, la concentración y la sabiduría) al unísono, para introducir al alumno en la comprensión y la práctica del camino, para empezar a dar los primeros pasos en el camino, se explica un orden o estructura inicial.

Ese orden es el siguiente:

  • Iniciamos el camino consolidando una buena conducta moral.
  • Gracias a esa recta y pura conducta moral, la mente está preparada para desarrollar la concentración.
  • Y gracias a esa concentración, puede desarrollarse la sabiduría, el fruto que conduce a la liberación.

Pero insisto, debes practicarlos todos al mismo tiempo.

El desarrollo de la conducta moral, favorece el desarrollo de la concentración y la sabiduría. Asimismo, el desarrollo de la concentración, favorecen el desarrollo de la conducta moral y la sabiduría. Y del mismo modo, el desarrollo de la sabiduría, favorece el desarrollo de la conducta moral y la concentración.

 

¿Por qué debes despertar?

 

¡Debes despertar porque estás sufriendo!

La Verdad del sufrimiento es una verdad universal (de aquellas que te comentaba antes que descubrió el Buda).

Esto quiere decir que es verdad para todas las personas, de todas las culturas, religiones, países, niveles educativos y socio-económicos, edades, sexos y nacionalidades.

Todos, absolutamente todos los seres del mundo sufrimos.

Por eso el Iluminado nos decía:

“La verdad del sufrimiento tiene que ser explorada hasta el final”.

Hablar de sufrimiento es equivalente a hablar de dolor, infelicidad, insatisfacción o frustración.

¿Y qué ser humano no se siente así? ¿Qué ser humano no experimenta estas sensaciones constantemente?

Según nos enseñó el Buda:

  • Sufrimos al nacer
  • Sufrimos cuando envejecemos
  • Sufrimos cuando morimos

Dicho de otro modo: nacer es sufrimiento, envejecer es sufrimiento y morir es sufrimiento.

De todo esto no nos vamos a librar nadie.

Pero no solo eso:

  • Sufrimos cuando enfermamos
  • Sufrimos cuando padecemos dolor físico o emocional
  • Sufrimos cuando nos sentimos solos
  • Sufrimos cuando algún ser querido muere
  • Sufrimos cuando tenemos problemas económicos
  • Sufrimos cuando nos despiden del trabajo
  • Sufrimos cuando no sabemos qué hacer con nuestra vida
  • Sufrimos cuando nos preocupamos por el futuro
  • Sufrimos cuando tenemos estrés

Tal y como ves, el sufrimiento es constante, pese a que tú no seas consciente de ello.

Debido al sufrimiento que te crean estas situaciones y muchas otras, sientes enfado, ansiedad, frustración, miedo, preocupación, duda, celos, rabia, codicia, resentimiento,…

Cada día se producen situaciones que te irritan, te enfadan o te preocupan.

¡Cada día hay algo que no te gusta!

Y cuando se produce una realidad que no te gusta, inmediatamente se produce una sensación negativa en tu cuerpo (derivada de una reacción bioquímica) que te causa malestar y de ahí surge la reacción debido al apego a lo que quieres y el rechazo de lo que no quieres, que tanto hemos hablado.

Al cabo de un rato se te olvida, cierto… pero también es cierto que, a la mínima de cambio, vuelve a emerger esa sensación de miedo, amargura, enfado o preocupación.

Tal y como ves, esto es un ciclo que no tiene fin.

El sufrimiento no tiene fin, ¡a menos que despiertes y progreses a lo largo de todo el camino espiritual hasta llegar al final!

 

El fruto de la liberación

 

El despertar trae como fruto la liberación.

Dependiendo del grado de despertar, serás más libre o menos.

Esto quiere decir que se va despertando gradualmente y por etapas, progresando a lo largo del camino que, muy resumidamente, te explicaba un poco más arriba.

  • Si no estás nada despierta, es decir, si estás muy dormida, sufres mucho, no eres nada libre.
  • Si estás un poco despierta, sufres un poco menos y eres un poco más libre.
  • Si despiertas un poco más, todavía sufres menos y eres más libre aún.
  • Y si despiertas completamente, es decir, si alcanzas la iluminación, dejas de sufrir completamente y eres totalmente libre.

Este grado de despertar y liberación, depende del grado de sabiduría que se ha alcanzado, y para obtener éste logro es necesario de trabajo y mucho esfuerzo.

¡Por este motivo es tan importante que despiertes!

Porque anhelas, sueñas y mereces una vida feliz, libre de sufrimiento, llena de paz, armonía y bienestar, pero eso no será posible si no despiertas.

¡Debes entender que el despertar es un camino ineludible que debes recorrer si quieres ser libre y feliz!

Y yo te animo a que lo recorras con todo coraje y determinación.

 

¿Por qué te has dormido?

 

El punto de partida ya lo hemos ido hablando a lo largo de este post: te has dormido porque no comprendes la realidad tal y como es.

Debido a que no comprendes la realidad tal y como es, has creado el ego, lo cual te lleva a ver la realidad de forma distorsionada y sufrir constantemente.

Por otro lado, has mantenido hábitos, actitudes y un estilo de vida que tampoco te han ayudado a vivir de forma más consciente, con lo cual, la inconsciencia, la ignorancia de la realidad y el engaño han ido ganando terreno, hasta que han invadido tu vida por completo.

¿Qué hábitos, actitudes y estilo de vida han contribuido a que te duermas?

  • Vivir con estrés, siempre corriendo de un lado a otro, atrapada en la vorágine de vida, viviendo en piloto automático sin detenerte a reflexionar lo suficiente acerca de dónde estás dirigiendo tu vida.
  • Vivir una vida rutinaria, haciendo siempre las mismas cosas, yendo a trabajar “solo para pagar facturas a final de mes”, sin haber encontrado un propósito de vida superior que dé sentido a tu vida.
  • Buscar la felicidad en el exterior, en objetos materiales, cosas superficiales y placeres sensoriales, en vez de buscarla en tu interior, conociéndote a ti misma y logrando el dominio de tu mente.
  • Haber caído en la trampa del consumismo, pensando que, comprando ropa, saliendo con los amigos, yendo a bares y discotecas, yendo al gimnasio, al cine, al teatro, haciendo viajes y saliendo a cenar fuera de casa, “ya eras feliz”.
  • Haberte convertido en una adicta al placer buscando sistemáticamente sensaciones agradables y placenteras, y huyendo del dolor y todo lo que no te gusta.
  • Haber vivido autoengañándote toda la vida. Esto es muy típico en todas las personas y una gran estrategia del ego para huir del dolor, diciéndote a ti misma que “tu vida no está tan mal”, “en el fondo otras personas están peor que yo”, “¿de qué me quejo si ya tengo todo lo que necesito?”, lo cual te ha llevado a no hacerte 100% responsable de tu vida y a una actitud conformista que te ha ido minando poco a poco.
  • Has buscado la seguridad material, económica y emocional por encima de todo porque no soportas la incertidumbre. Eso te ha convertido en una persona muy vulnerable y frágil, pues el mundo es inestable y cambiante, no hay ninguna seguridad de nada, y a menos que aprendas a ser feliz sin tener el control y la seguridad de todo, sufres mucho.
  • Eres víctima de tu mente y adicta al pensamiento. No puedes parar de pensar, tu mente no puede estar tranquila ni un instante, yéndote al pasado y al futuro constantemente, y con la incapacidad de vivir en el ahora, en el momento presente, abrazando la realidad tal y como es sin huir de ella.
  • ¡Y por muchos motivos más! Te has alejado de la naturaleza; has traicionado tus valores; vives con falta de coherencia e integridad personal entre lo que dices, haces, sientes y piensas; en fin, te has alejado de ti misma cada vez más y más.

Todo esto te ha ido llevando a una vida cada vez más vacía y sin sentido, lo cual ha hecho que te pierdas y no te sientas plenamente feliz y satisfecha.

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Tus hábitos y estilo de vida influyen en el proceso de despertar espiritual.
(Imagen de Jacek Dylag para Unsplash)

 

Para despertar, debes ir corrigiendo todos estos aspectos, para ir de una vida inconsciente a una vida consciente; de una vida superficial y consumista a una vida más espiritual, minimalista y basada en otros valores; de una vida llena de estrés a una vida más lenta; de una mente dispersa y poco concentrada, a una mente más atenta y anclada al presente…

¡Solo así serás verdaderamente libre y feliz!

 

¿Qué factores dificultan tu proceso de despertar espiritual?

 

Ser espiritual y progresar en el camino espiritual hoy en día y en una sociedad occidental como la nuestra, donde los valores que priman y nos rodean, van en una línea totalmente opuesta al fin que perseguimos, no es nada fácil.

Pero tampoco imposible, ¡por supuesto!

Dedicarse al camino espiritual sería mucho más fácil si te hicieras monja (o monje), si vivieras en un monasterio, si te aislaras en una casita en la montaña, si te fueras a meditar a una cueva en los Himalayas o a un ashram en India, ¿verdad?

Allí no tendrías tantas tentaciones ni distracciones y podrías enfocarte más en observar tu interior.

Pero esa no es la realidad de la gran mayoría de personas.

Tu realidad es que vives en un país y una sociedad occidentales, en el marco de una vida laica (no monástica), teniendo que ir a trabajar, teniendo familia y responsabilidades laborales.

Y más aún, ¡tú también te has convertido adicta a este modo de vivir!

Pero al mismo tiempo, eres consciente que esta vida, en cierto sentido, también te está destruyendo y alejando de tu ser esencial, pagando por ello un coste muy elevado a nivel físico, mental, emocional y espiritual.

Si estás leyendo este post, es que estás interesada en vivir una vida más plena y más espiritual, y muy probablemente, uno de los primeros obstáculos que vas a encontrar va a ser tu propio entorno.

La gente no te va a entender.

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Tu entorno, es decir, familiares y amigos, pueden ser un obstáculo en tu proceso de despertar espiritual.
(Imagen de Priscilla Du Preez para Unsplash).

 

La mayoría de personas de tu entorno siguen atrapadas en “la Matrix”, esto que te comentaba en el punto anterior (una vida llena de estrés, en piloto automático, consumiendo compulsivamente, buscando el placer y el entretenimiento en el exterior…), y muchas no entenderán lo que sientes, ni aprobarán tus decisiones. Es más, te juzgarán por ello.

Este contexto social basado en el consumismo, la productividad y “el postureo” no ayuda demasiado a promover los valores que un despertar espiritual requiere y disponer del tiempo, del espacio de silencio, de retiro y tranquilidad para poder recogerte en tu interior y dedicar más tiempo a tu crecimiento espiritual.

Pero esto tampoco es una excusa y vas a tener que hacerlo sí o sí, si quieres ser feliz. Así pues, vas a tener que priorizar, como todo en la vida.

Este va a ser un reto para ti y de esto también forma parte el camino espiritual. Debes fortalecerte interiormente y seguir tu verdad, independientemente de si los demás te entienden o no, te validan o no.

Pretender que todo el mundo apruebe tus decisiones, es todavía síntoma de fragilidad interior, así pues, una vez tienes claro qué necesitas para ser feliz y porqué debes hacerlo, es importante mentalizarse para que las tempestades exteriores no te hagan abandonar tus objetivos.

Otro obstáculo para el despertar es el propio miedo.

¿Miedo a qué?

Miedo a cambiar, miedo a salir de tu zona de confort, miedo a enfrentarte a todos tus asuntos no resueltos, traumas y heridas emocionales, miedo a tomar decisiones que no son fáciles de tomar o que pueden no agradar a otras personas, miedo a la incertidumbre…

A todo esto, puede ir asociado un gran sentimiento de culpabilidad.

La sociedad nos ha hecho creer que debemos conformarnos con lo que tenemos, que tenemos mucha suerte de tener un trabajo “con lo mal que lo pasan otras personas que no tienen trabajo o pasan hambre”, que tenemos que ser agradecidos por tener una familia y una estabilidad económica, que en la vida no se puede tener todo, que la vida implica sacrificio y esfuerzo…

¡Pero a ti todo esto no te vale!

El trabajo, el dinero, la familia y los amigos no llenan el vacío que tú sientes por dentro, porque el vacío que tú sientes es espiritual, pese a que materialmente tengas todas tus necesidades cubiertas.

Por eso es posible que te sientas culpable al desear una vida diferente, al desear hacer cambios o al reconocer que, pese a tenerlo “todo”, no eres feliz y tu vida no te llena.

Cuando yo decidí tomarme dos años sabáticos para irme a viajar y sentir qué quería hacer con mi vida, muchas personas me apoyaron, pero también hubo otras que me juzgaron y no entendían mi decisión.

Me llegaron a decir que era una egoísta, que solo pensaba en mí, que como podía renunciar a mi plaza de funcionaria, cuando había tanta gente que le gustaría tener eso que yo tenía.

En un principio eso me produjo mucho dolor, pero luego, el dolor se convirtió en mi motor de cambio. Con más motivos, en aquellos momentos, debía luchar por mi felicidad, fuera al precio que fuera. Y me alegro mucho de haberlo hecho, pues gracias a esa valentía, pude cambiar mi vida.

Embarcarse en el viaje del despertar espiritual es abrir la caja de pandora que estuvo cerrada u olvidada toda la vida. El resultado será infinitamente beneficioso, sanador y liberador, pero no por ello será fácil.

No hay nada más difícil que transformarse a una misma y aprender a controlar la mente. No hay nada más doloroso que aceptar que has vivido dormida toda tu vida y fruto de esa inconsciencia has sembrado tanta desgracia en tu vida y en la vida de los demás (pues siempre que sufrimos nosotros, hacemos sufrir a los demás).

Por eso digo que el despertar es un gran acto de humildad.

Porque hay que empezar por aceptar muchas cosas que antes no aceptaste, reconocer muchas cosas que no reconociste y dejar de mentirte en cosas que siempre te mentías para evitar el dolor.

Todo esto quiere decir que la única enemiga para que se produzca tu despertar eres tú misma.

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Esta soy yo durante mi proceso de despertar espiritual, en el cual dediqué mucho tiempo a estar sola, en silencio, en actitud introspectiva. Despertar exige la valentía de escucharte a ti misma y seguir tu verdad.

 

Los fantasmas que te alejan de la felicidad y la libertad están en tu propia mente, y es ahí donde deberás librar la batalla.

Es precisamente por este motivo que debes embarcarte en este viaje, porque si no lo emprendes, el panorama de futuro será increíblemente desolador y carente de sentido.

Recorrer el camino del despertar espiritual llenará tu vida de sentido, de luz, de progreso, de felicidad, paz y libertad, así pues, ¡adelante! ¡Ponte a trabajar en ello con valentía y coraje!

Ninguna decisión será más beneficiosa y positiva que esta, te lo puedo asegurar.

 

Las claves para despertar: el compromiso y la práctica continua

 

Para despertar necesitas varios ingredientes:

  • Conocer el camino que te conducirá al despertar
  • Comprender muy bien porqué debes despertar y qué precio pagarás si no lo haces
  • Tener una mentora o guía espiritual que te ayude en el camino

Pero sobretodo, COMPROMISO.

Tal y como ya has ido viendo a lo largo de este post, el despertar espiritual es un camino que hay que recorrer, de principio a fin. Un camino largo, complejo y lleno de dificultades que deberás recorrer paso a paso. De una etapa a otra, comprendiendo paso a paso niveles más profundos de la realidad, hasta llegar a la verdad última.

No hacerlo es elegir una vida de sufrimiento y dolor para siempre. Una vida de subsistencia y de “ir tirando”, como has vivido hasta ahora.

Insisto. Hacerlo no será fácil, pero el esfuerzo bien merece la pena, pues el resultado es la libertad, felicidad y paz verdaderas.

Y para llegar a esta meta, lo que más necesitas es compromiso y práctica continua.

De nada vale si un día te pones a trabajar, lo dejas, y hasta el cabo de una semana, o un mes, no vuelves a hacer nada.

De nada sirve si meditas un día y no te vuelves a sentar hasta el cabo de varias semanas.

De nada sirve, si el esfuerzo no es constante y no tienes una clara determinación de dónde quieres llegar.

¿Por qué? Pues porque la fuerza del ego, de tu mente salvaje, es tan grande que, a menos que tú realmente te comprometas con ello para ir salvando los obstáculos del camino, él ganará.

Si no te comprometes verdaderamente, te dejarás arrastrar por las tentaciones del ego que tendrá siempre “mejores planes para ti”.

  • Siempre apetece más tomar unas cervecitas con los amigos, que meditar.
  • Siempre apetece más ver una peli o ver series, que sentarse a respirar, o contemplar el paisaje.
  • Siempre apetece más buscar diversión y entretenimiento, que estar en silencio.
  • Siempre apetece más huir del dolor y de las sensaciones que no nos gustan, que enfrentarnos a ellas.
  • Siempre es más fácil tapar las mentiras auto-engañándote, que desenterrarlas y enfrentarte a la verdad.

Debes tener una cosa muy clara: vas a tener que renunciar a muchas cosas para lograr el objetivo final de la liberación.

¡Y esto no será posible si no hay un compromiso 100% de tu parte!

 

Inicia la búsqueda

 

Para despertar debes iniciar la búsqueda espiritual. Pero no una búsqueda “a medias”, no una búsqueda débil a modo de “voy a ver que tal…”.

Debe ser una búsqueda seria y comprometida, algo en lo que pongas todo tu esfuerzo, toda tu entrega, fe y determinación, sabiendo que tu vida está en juego y que, si no lo haces, lo pagarás bien caro.

Tienes que comprender que vivir dormida puede ser letal. Es como vivir en una cámara de gas, en la cual te vas intoxicando poco a poco, hasta que caes inconsciente en el suelo, totalmente anestesiada por tu propia mente y tu entorno.

Del mismo modo, si no tomas cartas en el asunto, el vacío, la falta de sentido, la apatía, el miedo, el estrés, la insatisfacción, el dolor,… irán minándote poco a poco, y llegará un día que mirarás tu vida y dirás: “Esta no es la vida que siempre soñé”.

Apuesto lo que sea a que ya te sientes así.

En ese caso, NO DEBES DEJAR PASAR NI UN DÍA MÁS.

¡Debes ponerte en marcha hoy mismo!

Haz caso de lo que nos decía el maestro:

“Uno puede recitar la mayoría de los textos, pero, si no los practica, una persona así de necia es como el ganadero que sólo cuenta las reses ajenas; no disfruta las recompensas de la vida de un buscador auténtico.

Otro puede ser capaz de recitar tan sólo unas cuantas palabras de los textos, pero si vive la vida del Dhamma, avanzando paso a paso por el sendero desde su comienzo hasta la meta, ése sí disfruta las recompensas de un buscador auténtico”.

 

¿Por dónde puedes empezar?

 

El primer paso ya lo has dado. Leer este post, tal vez te habrá ayudado a comprender cosas y entender un poco mejor, la importancia de comprometerte para recorrer el camino espiritual, en busca de la verdadera felicidad.

Pero esto no es nada. No es suficiente. ¡El compromiso debe ser infinitamente mayor!

 

¿Qué más pasos puedes dar ahora?

 

  1. Si todavía no lo has hecho, te invito a que te unas a mi comunidad de buscadoras de la verdad. Si te unes, recibirás mis mails y propuestas y estarás en contacto permanente conmigo.

Para unirte a mi comunidad, debes inscribirte a mi lista de correo.

Podrás hacerlo en este enlace, en el cual podrás Descargar Gratis el Primer capítulo de mi libro “Sí a la verdad”.

Una vez hayas introducido tus datos y recibido el mail de bienvenida a mi comunidad, ya estarás dentro.

  1. Puedes comprar mi libro “Sí a la verdad”, el cual es una guía completa para el despertar espiritual y te servirá como inspiración para recorrer este camino.
  2. Infórmate acerca de las diferentes opciones que tienes para trabajar conmigo y que yo pueda ayudarte de forma directa en tu camino hacia el despertar.
  3. Ponte en contacto conmigo y cuéntame qué necesitas y cómo puedo ayudarte.

 

***

Y bien, ¡esto es todo por hoy! 😉

Deseo de todo corazón que este post te haya sido de utilidad y te haya aportado luz a un tema tan importante, y al mismo tiempo desconocido, como es el despertar.

 

¡Ahora es tu turno!

 

Cuéntame, ¿qué te ha parecido este post? ¿en qué aspecto te ha ayudado especialmente? ¿te ha resuelto alguna duda o te ha ayudado a entender mejor qué es el despertar?

Te invito a que me dejes tu comentario, compartiendo tu opinión o preguntándome cualquier duda que tengas.

¡Un fuerte abrazo de todo corazón, que seas muy feliz y que progreses mucho en tu camino hacia el despertar!

Con todo mi cariño,

Firma Cintia

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